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martes, marzo 29, 2022

Not a warrior

Not a warrior

There’s magic beneath his eyes,
sometimes dark, sometimes white,
a spell that binds,
or a spell that hides.

There’s a fight inside his heart
beating like a drum (of war).
It goes on and on,
another victim, another body dropped.

And it hurts to know
that he won’t win
because he’s fighting alone.

But I found myself
again under his spells
trying to see, trying to help.

There’s warmth coming from his hands,
sometimes slow, sometimes fast,
a touch that burns,
and a touch that calms.

There’s so much inside his head,
making him lose his mind.
It goes on and on,
another ghost, another live spurned.

But I found myself
at his side again
trying to fight, trying to help.

And maybe it won’t work,
and the war will go on.
Or maybe it will,
and I’ll end in an unmarked grave.

sábado, marzo 21, 2020

Mente feroz

Mente feroz

Abrir los ojos con el ruido
en la cabeza, como un zumbido.

Pasan las horas
de dientes apretados
y corazón veloz.
Pasan las horas
de cuerpo agotado
y mente feroz.

En los días buenos el silencio
es la calma previa a la tormenta.
En los días malos el espejo
refleja cualquier error.
Otros días…
todo es negro terror.

A veces la gente de alrededor
es solo un conjunto de personajes
secundarios tras un tupido telón
(voces disonantes sin relevancia).
Pero el resto de veces son protagonistas
de una gran producción
(y la voz sin relevancia soy yo).

Quien necesita enemigos
cuando la mano que sujeta el puñal
(hecho de palabras desgastadas)
es mi cabeza en medio de otro vendaval.

«Tranquila, que todo irá bien»,
«tranquila, está todo en tu cabeza».
Y reír por no llorar
porque esa es la condena
que hace que todo sea verdad.

Como una serpiente
fría y escurridiza,
rápida entre las sombras
aparece de repente
y muerde donde duele.

Su veneno quema al correr
por las venas y la piel.
Su cuerpo aprisiona el pecho
y no deja respirar bien.

Porque aunque cierre los ojos otra vez
e intente calmar la respiración;
aunque sepa que no hay nada que temer:
como un animal salvaje fuera de control,
no hay forma de parar mi mente feroz.

jueves, noviembre 08, 2018

Arena de mil colores


Arena de mil colores

Existen secretos que ahogan
y verdades que sólo se lloran.
Existen tantas mentiras,
sueltas, casi malditas.

Y es que maldita obsesión la mía,
que no sé si es verdad o mentira,
que parece un pájaro que pierde el vuelo
y cae.
Cae.
Cae desde el cielo.

Pero al verlo desde lejos
puedo soñar que abre las alas,
que abre las alas y vuela de nuevo.

Entonces dejo de ahogarme,
aunque sea por un momento.
Si no lo pienso, no hay secreto;
una mentira a cambio de un sueño.

¡Qué digo!
Si no sé qué quiero,
excepto que quiero querer,
me da igual si a un delirio
o tal vez a una bala perdida.

Y es que maldita obsesión la mía,
que no necesita fuego para quemar,
que no es relámpago ni trueno,
pero trae tormenta
y llueve.
Llueve.
Llueve por fin.

Porque aún vivo en un desierto,
creado de planes y despedidas,
de promesas pisoteadas,
de ganas de más y de miedos de menos,
de todo lo que han sido para mí
y lo que yo nunca fui para ellos.

Por eso quiero querer
y quiero que llueva.
Quiero que lluevan ganas de más
para que se ahoguen los miedos,
para que se lleven todos mis secretos.

Porque si de errores se aprende
yo quiero tropezar mil veces
con amores de mil colores.

Y es que bendita obsesión la mía,
que dice que quiere vivir,
que grita que siempre ha estado aquí
pero ahora abre las alas
y vuela.
Vuela.
Vuela por mí.